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"Un viaje en busca de respuestas y volver con más preguntas "
Farm. Pierina Torrens

La primera experiencia en el evento más importante de informática en salud. Entre el asombro por la escala, la omnipresencia de la IA y el aprendizaje más inesperado.

 

Desde que entré a trabajar en el Departamento de Informática en Salud (DIS), escucho hablar de HIMSS como el gran evento del año. Ahora entiendo por qué.

Estás en Las Vegas, pero la experiencia inmersiva del hotel te hace viajar varios kilómetros hasta Venecia. Por un momento creés que eso es lo más impresionante que vas a ver… pero no. Pasillos ornamentales, una alfombra increíble y gente muy amable te conducen hasta la registración. El pase a cuatro días de una experiencia difícil de dimensionar hasta que la vivís.

La magnitud del evento es impactante. Stands gigantes, múltiples escenarios en simultáneo, miles de personas y una sensación constante de que todo está pasando al mismo tiempo. Entre todo eso, hay algo que se repite en cada rincón: inteligencia artificial.

Al principio parece todo fascinante. En cada stand prometen transformar la salud, optimizar procesos, asistir a los profesionales y mejorar la experiencia del paciente. Sin embargo, a medida que pasan las horas y después de varias conversaciones, empezás a mirar con otro filtro. Lo interesante deja de ser únicamente qué hace la tecnología, para pasar a ver cómo se integra en la práctica real.

Ahí es donde, para mí, cambió todo.

Empecé a preguntarme: ¿quién usa estas herramientas?, ¿en qué momento del flujo aparecen?, ¿están integradas o son soluciones aisladas?, ¿hay implementación real o solo demos?

Porque si bien la IA (y especialmente la IA generativa) está claramente en el centro de la escena, el verdadero desafío ya no es tecnológico. Es de implementación, adopción y confianza. En varios stands se repetía lo mismo: soluciones muy fuertes desde lo técnico pero con interrogantes abiertos en términos de integración con la historia clínica, carga cognitiva para el profesional o impacto real en el día a día.

También hubo momentos que valieron mucho la pena. Conversaciones más informales, demos honestas, o incluso cuando alguien te decía “esto todavía no está resuelto”. Esos espacios, lejos de mostrar debilidad, aportan mucho más valor para los que estamos en la misma situación.

 

Tres cosas que me hubiese gustado saber de antemano

La primera es que la planificación previa es clave. El evento es enorme y pasan muchísimas cosas en simultáneo. Agendar las charlas y armar un listado de stands con ubicación hace una gran diferencia.

No dejar todo para el final fue la segunda. Entre demos, charlas y recorridos, cuatro días pasan rápido (y el último se siente).

Y en tercer lugar, hay muchísimo merchandising… pero no tanto espacio en la valija. Elegí bien qué llevar.

Si tuviera que resumir qué me llevo de esta primera experiencia, diría que HIMSS no es solo un lugar para ver innovación, sino para entender en qué momento nos encontramos como industria. Y hoy, claramente, estamos en una transición: pasando del entusiasmo por lo que la IA puede hacer a la necesidad de demostrar cómo hacerlo bien en contextos reales.

Me fui con más preguntas que respuestas, y lejos de ser algo negativo, creo que es lo más valioso. Porque en un contexto donde la innovación avanza tan rápido, entender qué preguntas hacerse es tan importante como encontrar respuestas.